Extinción con Agua Nebulizada

Los sistemas de agua nebulizada son una alternativa a sistemas de extinción más tradicionales como los rociadores o extinciones con gases. Como su propio nombre indica, basan su funcionamiento en la generación de muy pequeñas gotas de agua hasta provocar una niebla capaz de extinguir y sofocar un incendio. Para conseguir tal efecto es preciso disponer de unos rociadores o boquillas de descarga, como se nominan habitualmente, capaces de generar gotas de agua que apenas tienen unas micras, siendo más efectivos cuanto menor es el tamaño de la gota. Esto solo se consigue aplicando una gran energía (presión) en las toberas de descarga que dispone cada boquilla.

Dentro de los sistemas de agua nebulizada existen diferentes rangos de trabajo que clasificación estos sistemas en baja, media o alta presión, según las presiones de trabajo y que iría desde los 4 a los 200 bares, siendo estos últimos lo que consiguen, por lo tanto, el menor tamaño de gota y un mayor poder de extinción.

Si comparásemos el poder de sofocación de un sistema de rociadores convencional versus un sistema de agua nebulizada de alta presión, en él pudiéramos equiparar la misma capacidad de extinción, el agua empleada en el sistema de agua nebulizada podría a llegar a necesitar un 10% del agua que necesitan los rociadores convencionales, y por lo tanto siendo esta una de las grandes ventajas en cuanto a la reserva necesaria del agente extintor.

1 Sistema de extinción por agua nebulizada

En cualquier caso, son sistemas que requieren un diseño muy bien trabajado y que siempre debe venir apoyado por las certificaciones del fabricante en cuanto a los riesgos a proteger, de acuerdo con los resultados obtenidos en los ensayos que deben ser validados por organismos competentes. En este aspecto hay una gran diferencia en frente de los sistemas de rociadores o los de agua pulverizada, en los cuales las diferentes normas o documentos técnicos aplican unos criterios muy claros de densidad de agua requerida para cada riesgo, independientemente de la marca de rociador que escojamos.

El empleo de agua nebulizada permite diseños tanto de sistemas de tubería seca y boquillas abiertas, como de tubería húmeda y boquillas cerradas con disparo por bulbo térmico, es decir, análogos a los sistemas de rociadores convencionales.

En los sistemas de alta presión, los más empleados, se utilizan redes de tuberías de acero inoxidable y fuentes de agua filtrada, lo que garantiza que en su descarga sobre las zonas y equipos a proteger no se generan desperfectos ocasionados por la propia calidad y cantidad de agua que se proyecta desde las boquillas, siendo suficiente con ventilar durante unas horas la zona, para eliminar el residuo generado durante el funcionamiento del sistema.

Desde los años 50, momento en el que se empiezan los primeros estudios en Estados Unidos hasta la actualidad, los ensayos realizados por los diferentes fabricantes han permitido diseñar sistemas de gran eficacia en riesgos de tipologías tan diferentes como túneles, hoteles, transformadores, centros de procesos de datos, archivos históricos, grupos electrógenos, museos, salas de motores, y un largo etcétera.

Las normas de referencia para el diseño, instalación y mantenimiento son la UNE CEN/TS 14972 y la NFPA 750.